Elinor como cabeza de familia tiene que proteger y cuidar a su madre y hermana menor quien además de bondadosa posee una gran belleza - todo lo contrario de Elinor, larguirucha y sin gracia -. Desea fervientemente ofrecerle una vida mejor al que ella ha tenido lejos de penurias, pobreza y hambre. Quiere lograr un matrimonio que asegure un futuro feliz y sin necesidades para su familia.
Rohan por su parte, regenta un club dantesco, donde la lujuria y perversión hacen su nicho. Caballero que se identifica por la falta de caballerosidad, noble sin nobleza, honorable sinvergüenza, un sinfín de atributos que lo convierten en lo opuesto a la Srta . Harriman.
Lo mejor de esta novela son los diálogos entre Harriman y Rohan, graciosos y atrevidos, te hacen pasar momentos muy agradables y logran pasar por alto la trama de toda la historia.
Stuart logra lo de siempre, una lectura rápida y clara de 700 hojas o más... que te lo pases bien y que tengas ganas de llegar al desenlace cuanto antes, aunque de antemano sabes que el final será bueno nunca conoces el camino por el que irán los personajes.
Recomendable aunque no repetible.











